5 de noviembre de 2010
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Atlético Tucumán practicó en medio del multitudinario banderazo

El plantel de Atlético Tucumán vivió ayer un adelanto de lo que sentirá el sábado, cuando reciba a San Martín en el clásico. Hizo fútbol ante el público en medio del banderazo.

El reloj (el mismo que se cansa de recibir pedidos para que marque las 19.05 del sábado) señaló las 18. Enrique Hrabina y toda la tripulación salían al campo del Monumental para iniciar una práctica atípica. A cuatro cuadras de allí, la plaza Urquiza recibía a centenares de hinchas “decanos”, unidos en un banderazo que flamearía hacia el estadio con dos objetivos. Uno: apoyar durante el entrenamiento al equipo en el sprint final de la carrera que conduce al clásico. Dos: despedir a los jugadores, que luego se fueron a cenar en familia y a las 22.30 partieron desde un hotel céntrico hacia San Javier.

La esquina de avenida Sarmiento y 25 de Mayo sumó al movimiento habitual de un día de semana un colorido caos futbolero. Las banderas ubicadas en la cerca que cubre las obras de remodelación y las infinitas tiras de papel que colgaban de los árboles habían improvisado un miniescenario futbolístico.

Los uniformes escolares delataron a decenas de chicos que salían del colegio y que cambiaron la rutina del café con leche y las tortillas por la gaseosa y los cantitos contra el archirrival. Los sacos y las corbatas de los chicos se mezclaron con los trajes de algunos fugados del trabajo que fueron parte de la fiesta. “Salí un rato antes del laburo y me vine. Hay mucha gente. No creo que les meta presión a los jugadores, los veo muy bien”, opinó el fanático Andrés Villagra Vélez, empleado de una financiera.

A las 18.30 la caravana partió hacia el estadio, donde el entrenamiento era tan informal como el tránsito por las calles copadas de gente. Un picado de 16 contra 16 era presenciado por casi 500 hinchas que esperaban a los embanderados para fusionarse. Enfilaron por Laprida mientras, los policías frenaban el tránsito en ambos carriles de la avenida.

Bien formales lucían Diego Varela y Fernanda Zamora. Pegaditos a la vereda, muy tranquilos y con ropa elegante, cantaban en voz baja cada una de las arengas que pedían un triunfo. “Somos ’decanos’ y nos vinimos”, explicó él. Ella, tarta en mano, aclaró: “no es para el equipo, después tenemos una reunión”.

Fuente y Foto: Diario La Gaceta

Ya a las 19.05 y después de que el DT charló con los posibles titulares la práctica formal de fútbol daba inicio ante más de 1.500 personas. Bengalas de colores y una enorme bandera de San Martín entre casi un centenar de blanquicelestes animaban la fiesta. La práctica era una excusa.

Después de festejar los goles como si fueran por los puntos llegó lo mejor: el final de la práctica, el aplauso conmovido entre hinchas y jugadores -como al final de todos los partidos- y un cantito que hasta aquí no había sido entonado: “vení vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar; que de la mano, de don Hrabina, todos la vuelta vamos a dar…”

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