9 de marzo de 2008
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Tigre regresó a la senda del éxito

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Con goles de Matías Giménez y Guillermo Suárez, uno en cada etapa, el equipo de Diego Cagna sumó su segundo triunfo consecutivo en un duro partido disputado en Victoria y sigue prendido arriba.

En un partido más complicado de lo que se esperaba, Tigre logró un merecido triunfo ante Olimpo por 2 a 0.

Si bien el conjunto visitante rara vez ocasionó real peligro sobre el arco defendido por Islas, se plantó bien arriba, dominando la pelota y el terreno durante gran parte de la primera etapa. Así, a Tigre se le hizo difícil imponer su juego y crear situaciones de gol.

Recién promediando la primera mitad, con algunos chispazos de Morel con remates de media distancia y desbordes de Ereros, Tigre logró acercar algo de peligro. Ya en la recta final una habilitación de Galmarini encontró a Giménez entrando de izquierda a derecha sin marca para que avanzara hacia el área, pero, con espacios, sacó un fuerte remate cruzado de zurda que se coló en el arco de Ramírez.

A partir de allí, Tigre tuvo chances de aumentar con un gran pase de Morel que dejó mano a mano a Ereros, pero demoró demasiado en definir y terminó en el palo, y otro desborde por derecha del delantero que culminó en un fuerte remate al primer palo.

En la segunda etapa, el equipo de Cagna retrasó sus líneas, apoyado en la solvencia y categoría que mostró Leyes, en la marca de Castaño y Torres, y en la constancia de Galmarini para aparecer por toda la cancha.

Olimpo sólo generaba peligro con los innumerabes centros que caían al área tras infracciones sancionadas por un Sabino, preocupado por evitar el diálogo y amonestar innecesariamente, que cobraba lo que no era y no cobraba lo que era, y que en varias oportunidades debió revertir sus fallos gracias a indicaciones de sus asistentes.     
 
Apostando al contragolpe Tigre dispuso de las chances más claras, con un remate de media distancia de Castaño y una potente arremetida de Leonel Altobelli que hizo recordar las corridas de Walter Fiori en los 80, y definió con un fuerte remate que Ramírez desvió al córner.

Sobre el final, cuando los despejes de cabeza de la defensa local eran una constante, un rechazo de Castaño cayó en los pies de Guillermo Suárez, quien corrió desde la mitad de cancha, para ganarle en velocidad y en el cuerpo a cuerpo a su marcador, y fusilar de zurda al ángulo del primer palo.
 
A Tigre aún le sigue faltando la frescura y el fútbol vistoso que le daba el brillo que tanto lo diferenciaba el año pasado. Por ahora, le alcanza con trabajar los partidos y ganarlos por insistencia. Y sigue sumando.

Fuente: C.A. Tigre
Foto: C.A. Tigre

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